Como hoy he podido salir antes del trabajo, he disfrutado ese momento, con la consecuencia de traer de vuelta, un alma inquieta, emocionada por sus palabras, y aquí estoy con el empeño en salir de ruta por las librerías. Todo es como en color de rosa, pero tiene su diablillo, ¡ya podría haber dicho antes! El momento no se ha dado hasta hoy, no por ello deja de importunar, el instante en que di mi lista de regalos de cumpleaños. Sí, yo suelo decir que quiero, así se dejan de quebraderos de cabeza que no valen para nada, pues nunca se acierta, exceptuando los que son necesarios, ¡esos vienen de lujo!
Con los libros tengo muchas debilidades, no me puedo resistir ni quiero. Una de ellas son los libros que hablan de otros libros, estos me hacen ir a investigar los no leídos, aumentando mi afán, inquietándome y muchas veces terminando su lectura con un suspiro. En esto soy como todas las mujeres o parte de ellas, y no me refiero a las novelas románticas, que también las leo, sino a esos libros que te entristece cerrar la última página, sean del género que sea dado. Por lo general huyo como la peste de los Best Sellers, y aún cuando en mi curiosidad por este medio, me he topado con esa palabra, no voy a correr esta vez, me atrae como un imán.
Regalar un libro en Navidad, reyes, cumpleaños, santos o cualquier día apetecible siempre es recibido con una sonrisa para todos los lectores, esos amantes de libros. Yo pensaba regalarme las Obras Completas de Oscar Wilde, un viajecito a la Macarena en esa pequeña tienda de segunda mano en donde lo vi, hace meses con la esperanza de la espera en él y me parece ver rondando la deslealtad…no será compartido después de todo será mi regalo de cumpleaños, ¡por que voy a escatimar gastos! ¿Qué la economía esta mala? Lo sé, pero por un libro, no se va a secar mi jardín, después de todo hay un proverbio árabe que me da la razón, "Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo."
Así pues en cuanto salga a mediados de Enero me lo traigo para casita, que hace mucho frío y aquí con sus hermanos y mi compañía se esta mucho mejor, que en una pila esperando ser manoseado.
La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

Mary Ann Schaffer
Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton encuentra la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet. A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en el mundo de este hombre y sus amigos, que resulta ser un mundo maravillosamente excéntrico.
Esta novela ostenta una galería de personajes profundamente peculiares, todos amantes de la literatura, que intentan sobrellevar la ocupación nazi organizando reuniones de lectura sobre novelas clásicas, alrededor de un pastel de patata.





Bien he de decir que no lo encontré y no por falta de ganas, sino más bien por que la tienda en cuestión estaba cerrada, hacía semanas habían puesto toda la mercancía al 50% para liquidarla, como es normal en mí no me enteré hasta hoy. Qué hace cerrar una pequeña tienda de música que lleva cincuenta años abierta, el top manta o la crisis económica, las bajadas por los diversos servidores de descargas o el aburrimiento de que la música sea siempre una cuestión en último lugar para muchos. Yo recuerdo cuando era un regalo clásico el regalar el disco, o cd más adelante, cuando pedir para reyes un reproductor de cd era lo normal, pero hoy en día con los mp4 y sus largas listas de otros productos, hacen que una pequeña tienda de barrio cierre sus puertas para siempre. Es una pena para mí ya que ir para el centro a encontrar los grandes almacenes no es tan cómodo como dar un salto de cama, pero así es la vida, las pequeñas empresas con sus múltiples sabores se van perdiendo, ¿quién recuerda ya lo que era un colmado?...en unos años cuando mis nietos tengan la edad para comprar música ¿cómo la comprarán? ¿Qué habrán olvidado o que no conocerán?








